Lecturas de viaje


La autora indaga en los criterios de selección al momento de viajar. ¿Cómo dialogan esos libros seleccionados? ¿Por qué elegir un ejemplar en papel y otros en digital? ¿La literatura elegida nos dice algo de nuestra vida?
 

Por María Rosa Fernández Othacehé*


Cualquiera que lea estas líneas sabe que el enigma más crucial que ocupa el pensamiento antes de armar las valijas es: ¿que libro voy a llevar? Los vuelos low cost no colaboran con los lectores, o quizá, sean socios de los fabricantes de lectores digitales. Pero todos sabemos que el libro papel viaja sí o sí. Bueno, uno solo. Entonces, el dilema se vuelve más complejo.


Revisando la biblioteca en mi primera incursión a la pila de pendientes, rápidamente descarté Un libro de mártires americanos, el tamaño ladrillo de J. C. Oates. Pero había varios de tamaño aceptable. Salió elegido Un mundo feliz de Huxley, edición de bolsillo. Imposible no transar con la tecnología, en la pantalla tenía Plataforma de Houllebec, tan postergado en mi lista por el formato como recomendado por amigos; y otro del norcoreano Byun Chul Han, La desaparición de los rituales.


El reposo del verano es ideal para estas lecturas bien disímiles. No tener que pensar en otra cosa que en ellas era la oportunidad para embarcarme, aunque no tuvieran absolutamente nada que ver. Pero la literatura como la alquimia tiene sus artilugios mágicos para deslumbrarnos, siempre.


Transcurrían los días bajo la sombrilla y la playa era privilegio del libro papel. Se marcaba con lapicera y los bordes con espuma de mar. Perdía su prolijidad de libro intocado. Tengo varios así, despeinados de bruma marina. Cuando presté uno de esa especie, mi amiga me dijo: “Esto fue lo que más me gustó”, y lo abrió dejando caer unos granos finos de arena.


Un mundo feliz flotaba en la playa bajo el sol y por las noches, el lector digital armaba la Plataforma. Los rituales desaparecidos se reordenaban por las tardes. Así era mi vida en vacaciones y podría haber sido mi vida entera.
 


«Podría decirse que la predicción la hizo Huxley; Houllebec sacó la foto y Han intenta explicar las razones de este embrollo en el que estamos metidos: el neoliberalismo».


De pronto los días perdieron nombre y número y las lecturas se volvieron un fluir constante: conversaban. Los cientos de pares de mellizos Bokanovsky fabricados en frascos y el soma, la droga sin resaca para abolir todo malestar, junto a las mujeres neumáticas de Huxley, parecían la profecía de la que hablaba Houllebec en Plataforma: turismo sexual para masas de gente sin deseo, agobiados por las jornadas de trabajo, depredadores dedicados solo a producir más, sin parar. Cómo dijo Valeri, la pareja del protagonista: la clave es que no somos siempre los mismos (los que corren la carrera). Y así se reproduce el sistema al infinito. Cuando Han explica con su lenguaje llano de qué nos estamos perdiendo como humanidad, dice algo semejante: solo producir, la dimensión lúdica desaparece como posible, o querible, solo es desdeñable. Culto ególatra a la autenticidad, movimiento de masas aglutinados sin cortesía, olvidados de gestos rituales que crean lazos en silencio.


Muy comunicados sin construir comunidad, metidos de cabeza en la edición de las vidas felices en las redes, desbordados de información sin narrativa que organice el caos del mundo. Podría decirse que la predicción la hizo Huxley; Houllebec sacó la foto y Han intenta explicar las razones de este embrollo en el que estamos metidos: el neoliberalismo.


Si bien es una que sabemos todos, con literatura es mejor. Su gracia radica en humanizar las cosas que en informativos o programas económicos suenan aterradoras, o aburridísimas. Prolongo mis vacaciones saboreando la magia. Hagan la prueba: la literatura tiene razones que la razón desconoce.


*Soy juninense, abogada, mediadora y sobre todo, lectora. Madre de tres adolescentes. Coordino desde 2015 clubes de lectura y tomo talleres de escritura. A la fecha se publicaron dos relatos en antologías de la Editorial Rama Negra («No» en 2017 en Nuestros cuentos y «Casamiento» en 2019 en Cuatro Bodas y un funeral).

5 comentarios sobre “Lecturas de viaje

  1. Maria Laura Korell Contestar

    Qué alucinante camino de lectura compartis, María Rosa! Me encantó la escalerita que armaste.

  2. Manuel Contestar

    Predicción, foto y explicación, buen ensamble. Y que la dimensión lúdica nunca desaparezca!

  3. Lucíana Aparicio Contestar

    Hermoso relato. En tiempos de aislamiento, es muy lindo leerse en un otro.
    Muchas gracias por compartir.

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