Humanizar el bronce, sentirnos parte «de la tierra»

«Oppizzi ha logrado una ficcionalización de alta calidad literaria que no pretende justicias ni redenciones». La escritora María Elena Sofía analiza la novela «De la tierra» (Nido de Vacas, 2021)

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La novela histórica surgió a mediados del siglo XIX y rápidamente fue ramificándose y multiplicándose en obras diversas, creciendo y ganando lectores. Así encontramos el realismo de Benito Pérez Galdós contando la historia de un país, o aquellas que refieren la historia de una familia, como La casa de los espíritus. Historias de reyes y reinos, de batallas y conquistas. Se ha permitido también aquello de “qué hubiese sucedido si…” como el caso de Philip Roth, en La conjura contra América, donde Roosevelt pierde las elecciones, o en La Roma eterna de Silverberg, donde el imperio permanece hasta nuestros días. ¿Qué hubiese sucedido si en España ganaba la revolución? ¿Y si el resultado de la Segunda Guerra Mundial hubiese sido diferente? Pero en ninguno de estos modelos puede encasillarse esta novela que nos ocupa hoy.

Considerando lo que se dice de los libros de Juan José Oppizzi, del carácter distópico de su narrativa, me ocupé de buscar otro término que señalase un camino distinto para una comprensión de su obra. Encontré una palabra acuñada por el
filósofo francés Charles Renouvier a fines del siglo XIX: ucronía, cuya traducción literal sería Sin tiempo o tiempo inexistente, y el sufijo ía que denota condición.

Parafraseando a Tomás Moro, quien muchos años atrás hablaba de utopía como el no-lugar. Ucronía: la utopía de la historia. En el mundo de la novela sería la situación que nunca se dio (o quizás sí). Se trata de describir una historia en un universo divergente o paralelo; los personajes, documentos y hechos históricos a los que refiere, pueden tener mayor o menor profundidad en el desarrollo del argumento.

¿Puede describirse o redefinirse la historia con datos hipotéticos, o mediante los papeles hallados? ¿Hasta qué punto los relatos supuestamente realistas de la historia, o biografías de personajes relevantes, son verdaderos, cuando ha transcurrido tanto tiempo? ¿Cuánto de cierto hay, por ejemplo, en los relatos de Félix Mejía sobre las acciones de Hernán Cortés para conquistar a los aztecas? Por nombrar una de tantas novelas históricas hispanoamericanas.

En “De la tierra”, Oppizzi indaga sobre aspectos velados de la vida del general San Martín. Sus orígenes, su infancia; su preparación militar y cultural, su relación con logias y su cercanía con los aborígenes de nuestro territorio. Esos hechos que parecen fuera de tiempo, o justamente “en un tiempo inexistente”, que sirven al autor para recrear un nuevo tiempo y territorio de novela, y a pesar de todas las definiciones del género, ha logrado mantenerse al margen y crear su propio mundo.

La novela histórica exige del autor una gran preparación documental y una cierta habilidad narrativa al mismo tiempo, para no caer en la novela ilusionista (que busca recreaciones verosimilistas según la mímesis aristotélica) o la novela antiilusionista (que no respeta la verosimilitud, a la manera de Bertolt Brecht). Tampoco predominan los hechos históricos sobre los ficticios, ni obligan a una redefinición de la Historia. Esta propuesta de Juan José está lejos de esos extremos y en ello, pienso, reside su importancia, porque ha respondido a una curiosidad por los hechos pasados, y ha logrado una ficcionalización de alta calidad literaria que no pretende justicias ni redenciones.

Veo en esta novela el puro interés del saber, el asombro por el descubrimiento del ser humano detrás del bronce, que no quita penas ni gloria a su entrega por la libertad. Ha dicho Hölderlin “lo que permanece lo fundan los poetas”; pienso que los próceres son los poetas de nuestra historia.

María Elena Sofía

 

(*) Este texto fue leído por la autora durante la presentación de este libro en  Chacabuco, realizada el 20 de noviembre.

 

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Sobre la autora:

María Elena Sofía nació en O’Higgins, provincia de Buenos Aires. Publicó los libros: Primer Fuego (cuentos, Ediciones El Candirú, 2001), Historias para niños (cuentos infantiles ilustrados, 2012), Aidan Bell y El Libro del Destino (novela juvenil, 2016) y Abreviando, teatro (dramaturgia breve, 2017) con Sofía Ediciones. En 2020 publicó en Nido de Vacas Mil veces la vida, que resultó ganadora de la Faja de Honor 2021 en la categoría Novela, otorgado por la Sociedad de Escritores de la provincia de Buenos Aires.

También Extraño paraíso (novela, escrita con Marcelo Moriconi), Perturbaciones (dramaturgia de varios autores argentinos. Edición de ARGENTORES y ProTeatro), y Dramaturgos de la provincia de Buenos Aires (elegida por concurso, ARGENTORES). Estrenó obras de teatro, en Buenos Aires, La Plata y Mendoza. Fue guionista de Palabras de amor (homenaje a Joan Manuel Serrat. Centro Cultural Ernesto Sábato, CABA, 2007). Actualmente trabaja en el ámbito editorial.

Sobre el autor: 

Juan José Oppizzi nació en San Isidro en 1957 y reside en Arrecifes (Buenos Aires). Es autor de más de veinte libros, que incluyen novelas, relatos, poemas, aforismos, ensayos y piezas teatrales. Ha colaborado con espacios radiales y medios escritos de Argentina, Alemania, Francia, Cuba y Venezuela.  Algunos de sus trabajos recibieron distinciones otorgadas por la Sociedad de Escritores de la provincia de Buenos Aires (SEP), como la novela Pobladores del témpano (primer premio a la mejor obra narrativa publicada en 2000), la novela In extremis (finalista para la Faja de Honor 2018). Su novela Visita guiada ganó de la Convocatoria Regional Narrativa 2020, organizada por Milena Pergamino. Con Nido de vacas publicó en 2019 las novelas La salida y De la tierra.

 

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